En el Círculo das Artes de Lugo, ni política ni bodas. La inauguración el viernes pasado de las nuevas instalaciones puso de manifiesto algunas de las contradicciones que siguen vigentes en una sociedad centenaria, fundada en 1855. Ese día, un socio interrumpió el acto al que habían acudido un buen número de políticos en activo asegurando que los estatutos del Círculo prohíben la celebración de actos políticos. Pero las paradojas no quedan ahí, ya que en los espacios de la entidad tampoco se pueden celebrar bodas. «A nosotros nos gustaría que se pudiesen celebrar porque es un sitio con un potencial muy grande», señaló ayer Alberto García Fernández, gerente del Mesón de Alberto, la empresa hostelera que en abril del 2013 asumió la gestión de la restauración del Círculo. Desde entonces se ocupan de la cafetería y de las fiestas y banquetes que se preparan a lo largo del año. En la Feria de abril, en el día de los enamorados, en Nochevieja, en Reyes... También en comidas y cenas de colegios profesionales o promociones de estudiantes.
Alquiler de instalaciones
En opinión de García, el salón Regio sería un lugar idóneo para la organización de enlaces matrimoniales, una actividad que generaría unos ingresos considerables al Círculo por el alquiler de las instalaciones. «No sé qué diferencia hay entre una cena-baile y una boda», manifestó ayer, e indicó: «En una boda más juerga que en fin de año no hay, porque ahí se juntan hasta 500 personas, y creemos que sería un reclamo importante para atraer nuevos socios y clientes».Distintas fuentes indicaron que la petición del Mesón de Alberto no ha sido tratada por el momento en la asamblea de socios del Círculo das Artes.