Psicópata sexual y desalmado

«Ahora voy a hacer de carnicero» le dijo el agresor del estilete a una de sus víctimas


lugo / la voz

No hubo sorpresas. Los dos peligrosos violadores lucenses tienen la libertad gracias a la decisión de la «Gran Sala del Tribunal Europeo de Derechos Humanos» (así lo explican los autos de la Audiencia Provincial) que le dio un puntapié a la doctrina Parot por irregular.

José María Real López, asesino de la pequeña Maruchi y Félix Vidal Anido, Jimmy, el violador del estilete ya cumplieron sus condenas. Son libres. Para un amplio sector social se abre ahora una gran incógnita: ¿Volverán a reincidir? Cuando andaban en los veinte años lo hicieron. Ahora, con cincuenta, han pasado media vida en la prisión.

Los magistrados que juzgaron en la Audiencia Provincial de Lugo al violador del estilete, al cual le impusieron más de 70 años de cárcel que ya son historia, apreciaron que Félix Vidal Anido era un joven de «personalidad psicópata sexual desalmado, de pensamiento lúcido y coherente».

En José María Real López, al que condenaron a 56 años (menos que a su colega, aún cuando no mató a nadie) apreciaron una «personalidad antisocial» con «tendencia a aprovecharse de niños o de prepúberes, inteligencia medio alta conservando su capacidad de entender y de querer aunque influida por los trastornos inherentes a la psicopatía que padece». Esta situación, según el tribunal, no le impide el autocontrol. «Es sujeto peligroso por su afición a los alcoholes», expresaron los magistrados.

El historial delictivo de ambos está repleto. A Real, la Audiencia le condenó a doce años y un día en el mes de noviembre de 1986 por un delito de violación. Tenía antecedentes por dos robo que saldó pagando 60.000 pesetas de multa.

El 11 de noviembre de 1983 se abalanzó sobre una niña de 9 años que caminaba por un callejón próximo a la actual avenida das Fontiñas. Le tapó la boca y le dijo: «Si gritas, te mato». La llevó a un descampado, la tiró al suelo y yació con ella. El hecho ocurrió en las últimas horas de la tarde. Coincide la hora y la edad de la víctima en el siguiente caso.

Real López acabó ingresando en Monterroso. Casi diez años después consiguió la libertad condicional. Se la dieron en julio de 1992 y en septiembre del mismo año buscó de nuevo a una pequeña de nueve años.

El 16 de septiembre del 92 alquiló un Ford Fiesta y en él se encaminó hasta Goiriz. Quizás por cuestiones del destino vio un autobús escolar que hizo una parada en la N-634 a la altura de la desviación hacia la aldea de Liñares. Se bajaron dos niños. Uno de ellos era Maruchi.

Real esperó a que el otro escolar se fuese y que la niña quedase sola en una bajada que hacía la pista y que imposibilitaba que alguien lo viera. Deseoso de abusar de ella la metió por la fuerza en el maletero. Dio la vuelta al coche en la entrada de una finca y se fue a la Carballeira das Chousas, en las cercanías del polígono industrial de Vilalba. En ese paraje sin ningún tipo de tránsito, abrió el maletero e impidió que la niña escapara. La tiró al suelo y la desnudó. Aún viendo que estaba semiinconsciente y derramando sangre por una oreja la agredió sexualmente. Él lo negó en el juicio.

Con la niña totalmente inconsciente, la colocó boca abajo para evitar que lo identificase y le asestó, con un machete de los que usan los carniceros, al menos diez cortes algunos en la cabeza. Para dificultar el hallazgo del cadáver, lo cubrió con hojas. Efectivamente, Maruchi pasó varios días desaparecida y el asesino huido.

Félix Vidal Anido, el violador del estilete, nació en San Andrés de Ferreiros (Pol) y de joven se fue con sus padres a Hospitalet de Llobregat donde trabajó, entre otras cosas, de camarero. Su rosario de antecedentes tiene muchas cuentas. En el 83, la Audiencia de Madrid lo condenó por dos delitos de violación; por cinco en grado de tentativa, por seis de abusos deshonestos y por otro de lesiones. También ese año la Audiencia de Barcelona lo había condenado por otra violación de una niña de 8 años.

El 3 de septiembre de 1986 salió de permiso de Monterroso. Vino a Lugo en autobús y, a punta de navaja, le quitó 20.000 pesetas a una médica. Después la obligó a sentarse en los escalones de un portal y comenzó a manosearla. «Esto es para que veas que puedo hacerte mucho daño», le dijo después de agarrarla. La víctima comenzó a gritar y Anido le dio 12 puñaladas. Posiblemente la hubiese matado si no fuera porque Vidal escapó al escuchar los ladridos de un perro. Eso ocurrió por la mañana. Por la tarde, tiró la navaja y pilló el autobús para irse a Barcelona.

Estuvo en Cataluña siete días. Volvió porque se le acababa el permiso pero, antes de regresar a Monterroso, hizo de las suyas. Abordó a una sirvienta en la calle Marina Española y entró con ella en la casa a donde iba a regar las plantas. Amenazándola con una navaja que había comprado en Barcelona, la ató con un cinto, la tiró en la cama de una habitación, la desnudó y le mostró revistas porno. Le pidió que le hiciese lo mismo que veía en la publicación. Ella se negó y, con posterioridad, la violó. Después de eso le dijo: «Ahora voy hacer de carnicero» y empezó a apuñalarla hasta el extremo de que estuvo a punto de matarla. Seguidamente le colocó la almohada sobre la cabeza, le ató los pies con otro cinturón y orinó sobre ella.

Antes de marchar robó joyas y dinero. Después cogió el autobús y regresó de nuevo a la prisión de Monterroso.

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