Ala fuerza ahorcan, dice el refrán. Y por fuerza, por pura necesidad, la sociedad civil empieza a poner pie en pared ante los abusos de la Administración y se encamina a nuevas formas de vertebración. Lo de la concesión del párking subterráneo del HULA, independientemente de la empresa y los precios que aplique, es un abuso; plenamente legal, pero un abuso cometido sobre el cuerpo social. En el PP no quieren entender nada. El tren de la recogida de firmas en demanda de nuevos servicios en el hospital está a punto de atropellar a Feijoo, a Barreiro y a Castiñeira. Y siguen plantados en medio de la vía. Con los ánimos calientes como están, la reclamación que hace al Concello la empresa que explota el párking, construido en terreno cedido por el Concello, puede ser la gota que colme el vaso de la paciencia social. Porque a la fuerza ahorcan, el PP tendrá que cambiar el paso. O lo arrollará el tren electoral.