El hombre que supuestamente recibió un martillazo en la cabeza en la madrugada del pasado sábado se encuentra fuera de peligro. J. G. F., abandonó ayer la unidad de cuidados intensivos en la que permanecía como consecuencia de un traumatismo craneoencefálico severo que motivó que, por precaución fuese sometido a vigilancia médica. En la tarde de ayer fue pasado a una habitación de la sección de neurocirugía del hospital lucense.
«No me acuerdo de nada». Esas fueron unas de sus primeras palabras a los familiares. El hombre, de 27 años, quedó totalmente inconsciente como consecuencia del golpe que recibió por una persona desconocida. La policía mantiene abierta una investigación, sin embargo anoche no se conocía que hubiese detenciones.
A lo largo de toda la jornada los agentes siguieron diversa líneas de investigación y tomaron declaración a varias personas. El círculo de J. G. F., según explicó ayer su esposa, sostiene que la acometida se produjo en un karaoke de la calle Mariña Española en el transcurso de un supuesto tumulto. Sin embargo otras fuentes apuntan a que el incidente ocurriría en unas chabolas de Rubiás, algo que la familia del lesionado descarta.
En el círculo de este hombre se informó ayer que este salió el sábado de copas y que, cuando ocurrieron los hechos, presuntamente se hallase bebido. Incluso explicaron sus allegados que no tenían claro si el golpe se produjo con un martillo con un hierro o con otro tipo de objeto contundente.
Quienes se inclinan por cambiar el escenario de los hechos incluso refieren la existencia de presuntas amenazas al lesionado, extremo es objeto de investigación.