Tal vez por exceso de celo en el desempeño de su cometido laboral, o quizá influenciado por el inicio de la temporada de Fórmula I, el caso es que el conductor de uno de los camiones del servicio de recogida de basura que opera en el casco histórico se pasó, según parece, pisando el acelerador. Hubo una queja y, según se dio a conocer ayer en la comisión de reclamaciones y sugerencias, el empleado fue apercibido por la empresa.
La concejala popular Raquel Castiñeira resumió algunas de las quejas que ayer conoció la citada comisión. Una de ellas fue por las deficiencias que presentan las aceras de la avenida de A Coruña entre los números 362 y 372. Es una zona en la que con frecuencia se producen protestas vecinales por el mismo motivo. Allí la acera de la derecha, en sentido de salida de la ciudad, es muy estrecha, debido al tapón urbanístico que provoca el solar popularmente conocido como «el del pino», aunque tal árbol fue talado ya hace años.
La ORA sigue provocando quejas por el funcionamiento de las máquinas expendedoras y, en el caso que se vio ayer, por «la actitud despectiva» de uno de los vigilantes. Otras dos reclamaciones están motivadas porque otros tantos contribuyentes no recibieron en sus domicilios comunicaciones municipales: uno de citación de comparecencia por embargo de sueldo; el otro, se retrasó en el abono de un tributo y tuvo que pagar recargo.
Otra protesta se debió a que, quien la firma, considera que las duchas de la piscina de Frigsa están sucias los fines de semana. El agua de la piscina, señala, cada día está más fría.