La receta que asfixia

Manuel Piñeiro

LUGO

Los sindicatos anuncian otra huelga general para junio. Sanidad y Educación, que no iban a ser tocadas, han situado a los españoles al borde de un ataque de nervios. Y como siempre, los más débiles y desfavorecidos sufren el peso de la crisis. Desde el poder nos quieren hacer comulgar con que no hay otra salida para ver la luz. Pero las tinieblas suben cada vez más de espesor. Los dos últimos trimestres han sido de profunda recesión. No soy un especialista, pero la receta no me cuadra: si recortas hasta el infinito el poder adquisitivo de los salarios, el consumo se resiente. Si las empresas no venden ni hay consumo, cierran, y el paro sigue subiendo. Sobre todo si no fluye el crédito de una banca endeudada, pero alimentada con dinero público. ¿Para qué han servido los rescates de Irlanda, Portugal y Grecia? Para empobrecer mucho más a estos países. Vamos por el mismo camino.

Sé de un jubilado portugués que se dedica a ir por las casas haciendo chapuzas, porque su pensión es de 200 euros mensuales. Con pensiones parecidas o sueldos miserables, ¿quiénes podrán pagar los copagos de los desplazamientos para acudir a hemodiálisis, o a un tratamiento oncológico? Mientras tanto, hay amnistía fiscal para los delincuentes defraudadores. Y de los cincuenta mil millones de euros anuales del fraude de los ricos empresarios, ni mu. Si usted tiene un negocio y no está bajo ninguna nómina, solo tiene que aprender los chanchullos para defraudar. Solo pagaremos los tontos de las nóminas. Pero no proteste, porque puede acabar en la cárcel. Vuelve la mordaza a su apogeo.