Peligro: medicamento

Pablo Núñez

LUGO

En provincias como la nuestra, con una población muy mayor e ingresos bajos, cualquier medida que pueda poner en jaque a la economía doméstica es una bomba de relojería.

Tener mayores no es un problema, al contrario, Lugo se enorgullece de sus abuelos, porque ellos han levantado lo que hoy tenemos con mucho sacrificio. Y más en un territorio rural con poca industria y dominio del sector primario, del que ellos siempre han tirado del carro. Ser agricultor, pescador o ganadero; hacer quesos o pan; y criar capones o terneros no enriquece; ni mis abuelos ni los de ustedes tienen una nómina como la del presidente del Santander, y su pensión suele ser ligeramente inferior a los recién jubilados en las Caixas.

De ahí su indignación. Hoy muchos lucenses se sienten además estafados. Pero que se dinamiten: la sanidad, las pensiones, el bienestar social, la ayuda a domicilio, la educación de sus nietos, los impuestos que no se iban a tocar ni en sueños, etc. etc. etc., aún va un escalón por debajo a tener que explicarles a estas alturas de su vida que tienen que pagar medicamentos, precisamente a los que más los van a utilizar.

Lo de Atraco al tren del dinero se queda corto, y no queda claro si ir en ambulancia al HULA o comer allí les, o nos, supondrá otro güadañazo. Tal vez la película ya pasa directamente de El golpe al cine de terror.

Lo de los cuatro cafés sobra, pero lo de la conselleira de Sanidad y los botiquines caseros cabrea. Si la «culpita» será de mayores y enfermos por derrochar?