En Foxo se preparan para ayudar a quienes se quedaron sin casa

X. F. lugo / la voz

LUGO

La familia que perdió su vivienda en un incendio confía en recuperarse

18 abr 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Es duro para un matrimonio empezar un día sin nada, sin casa, sin ropas, sin comida. Así empezaron ayer la jornada Alfredo González Díaz y Amalia Chao Rego, a quienes un incendio dejó convertida en ruinas su humilde casa en el barrio de O Foxo, en la parroquia de Corbelle, municipio de Vilalba, ya cerca de los límites con Abadín.

Si no fuera porque quedó albergado en la casa de los padres de Alfredo, este matrimonio no tendría un techo en el que refugiarse. El día después es duro, pero la pareja, a pesar de que pasa de los cincuenta, está dispuesta a empezar de nuevo, como si comenzara a contar otra nueva vida.

Ayer todavía no estaba decidido si se abriría una cuenta bancaria para que los ciudadanos que quieran colaborar hagan aportaciones. Esta familia va a necesitar mucho apoyo para poder volver a tener casa. Alfredo comentó anoche que todavía no estaba la cuenta abierta porque esperaban de que hoy una comisión del Concello de Vilalba revisara lo quedó del inmueble que no son más que las paredes.

Ayer, ni Alfredo ni Amalia acudieron a ver los restos de la vivienda. Prefirieron poner la cabeza en otras cosas. Él no logró, ni tan siquiera, recuperar las llaves de su vehículo. Se lo llevaron, dijo, a un garaje porque tendrán que buscar una solución para abrirle las puertas para que pueda usarlo de nuevo, entre otras cosas, para ir a trabajar en la construcción.

«Despois de semellante catástrofe, este matrimonio aínda ten que dar as grazas de estar vivo. Puideron morrer polo fume ou abrasados polas lapas», comentó ayer un vecino de Corbelle. Ella se tiró por la ventana del primer piso al exterior. Todavía tiene dolores de la luxación que se provocó en un hombro.

El fuego, declarado en la madrugada del lunes, convirtió la casa con gran rapidez, en una gran bola de fuego. El hecho de que la vivienda no tuviera placa, que prácticamente casi toda la estructura interior fuera de madera motivó que las llamas alcanzasen gran virulencia.

Amalia Chao resultó chamuscada en el pelo y en las cejas porque, cuando abrió la puerta de la habitación porque sentía ruidos extraños, una bola de fuego casi la alcanza de lleno. Fue en ese momento cuando despertó a Alfredo.

crónica el día después de un incendio