Dos históricos del baloncesto español como Breogán y León se enfrentarán mañana con los deberes casi cumplidos por parte de uno y otro. Los leoneses, una temporada más, apurando sus escasos recursos hasta la última gota, han conseguido hace un par de jornadas asentarse en la zona tranquila de la tabla y dejar lejos el descenso directo y el play out, objetivo principal de un equipo y una ciudad que han visto pasar grandes jugadores y grandes tardes de baloncesto.
Nuestro Breo es quien más se juega, puesto que, una vez conseguido el play off, el factor campo se antoja importantísimo y un objetivo alcanzable. Teniendo en cuenta además que los celestes juegan ante su afición y que, con el calendario que resta, con la visita a Granada y el último partido frente a Burgos, quedan dos enfrentamientos asequibles.
Desde la confianza depositada por el club en Javi de Grado hace ya unas cuantas temporadas, León ha sabido convivir en un clima de una fuerte recesión económica en sus arcas y de un ingenio en base a la búsqueda de recursos y la explotación de algunos propios. Este año han vuelto a hacer una plantilla en la que veteranía y juventud se aúnan para alcanzar los objetivos. Lucho, Bernabé y Julio González, tres expertos y experimentados jugadores, ayudan técnica, táctica y psicológicamente a un grupo en el que Quezada es la estrella indicutible, y un baloncesista que huele a ACB.