Mácara ha perdido la fuerza

Suso Varela Pérez
suso varela LUGO / LA VOZ

LUGO

SUSO VARELA

Las torrentes del Ulla bajan con poco caudal y son inútiles para kayak

03 abr 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Los efectos de la sequía son visibles en los campos gallegos y también en las graves consecuencias de los incendios que llegan hasta los parajes más húmedos de Galicia, como las Fragas do Eume. Uno de esos espacios casi únicos en la provincia y que están amenazados por la falta de precipitaciones son las Torrentes do Mácara, en el río Ulla, en Palas de Rei. Se trata de un tramo del Ulla formado por rápidos, pequeñas cascadas y pozas que sirven para el disfrute del senderista, para la práctica de piragüismo extremo y para la pesca de las truchas.

La escasez de precipitaciones en el invierno y en lo que llevamos de primavera han dejado a este tramo sin apenas caudal, sin esas imágenes de fervenzas que lo han hecho tan reconocible en muchos puntos de España al ser un referente para los practicantes del kayak extremo.

Las personas que quieran acercarse esta Semana Santa a ver este paraje podrá comprobar una estampa diferente de la habitual. Las piedras que habitualmente oculta el Ulla, incluso en época de verano, se muestran con la erosión que le ha causado el agua con el paso de los siglos. De esta manera, uno puede literalmente pasear por lo que en otro momento sería el cauce del Ulla y conseguir fotos de piedras, porque el agua escasea. Subiendo río arriba podemos llegar a algunos de los puntos donde en un invierno normal se verían hermosas cascadas y hoy solo hay piedra lisa.

Incluso, en algún punto del cauce, los bañistas suelen dar uso de sus pozas, pero en este momento apenas hay zonas para bañarse, solo para mojar los pies.

Además, la vegetación de la ribera no muestra su esplendoroso verdor, solo sequedad tanto en el ambiente como los senderos. Hay que tener en cuenta que las fervenzas desprende agua que impregna el entorno, algo que ahora no sucede.

en directo un paraje natural de palas de rei bajo mínimos