Un Corella con ángel

maite quiñones

LUGO

26 ene 2012 . Actualizado a las 06:00 h.

CORELLA BALLET

Centro Cultural Novacaixagalicia, Vigo. 300 espectadores.

Con la ilusión y la alegría que le caracteriza, llegó a Galicia Ángel Corella y su compañía. El programa presentado puso de manifiesto su fuerte compromiso con la danza clásica, su excelente elenco de bailarines y la huella que dejó en él su estancia en el American Ballet.

Por eso comenzó situando al público. El divertimento del tercer acto de Raymonda representa el estilo clásico imperial, con tintes de la danza tradicional húngara, en su uso del torso, brazos y manos. Sin duda, el repertorio clásico es lo más difícil por su exigencia técnica y de estilo, pero la compañía y Carmen, en esta ocasión, no alcanzaron la excelencia que poseen.

En For 4, un paso a cuatro masculino, quiso mostrar el dominio de cuatro estilos muy definidos en la danza masculina: el americano, de gran velocidad y brío; el danés, con sus imposibles baterías en contraste con la simplicidad de sus «part de bras»; el español, lleno de fuerza y vitalidad; y el ruso, en el que destaca el uso de cuerpo y brazos. Interesante coreografía y excelentes bailarines.

Llegó después Soleá, que María Pagés creó para los hermanos Carmen y Ángel Corella. Se trata de una fusión elegante y cuidada del flamenco con el clásico, que comienza lenta para lucimiento de brazos, y desemboca en bulerías plenas de saltos, giros e incluso «zapateados» sobre las puntas de Carmen. Hay complicidad fraternal, pero él se la come. Carmen tiene tablas; él además es un «ángel».

Para cerrar el programa, llegó Suspended in Time, una fresca coreografía de Corella, Kirill Radev y Rusell Ducker con música de los setenta y ochenta, que comienza y finaliza con los deboules de Corella. La compañía se lo pasa en grande, los impresionantes pasos a dos, los giros y los saltos sucesivos encandilan al público más joven, que entiende bien la fusión con el pop-rock, y que disfruta coreando músicas conocidas. Muy a la americana.

Fue un programa inteligente que, sin complejos, deja claro su compromiso con lo clásico, pero buscando cubrir ese hueco existente en la evolución de esta disciplina. Corella se ayudó de las fusiones que no dejan de ser un modo globalizador de avanzar. Y consiguió su objetivo. Si uno no es excesivamente purista, público especializado o no, disfrutó de la danza clásica.