«Decidí tomar las pastillas del VIH antes que morir de un catarro»
LUGO
Contrajo el virus por la droga y lucha «a diario» para no desarrollar el sida
30 nov 2011 . Actualizado a las 13:48 h.Que ser portador del VIH (virus de inmunudeficiencia humana) no es lo mismo que tener sida lo sabe bien Ángel Manso, uno de los 26 internos de la prisión de Bonxe que acuden al programa de VIH de Cruz Roja. «Empecé a consumir drogas con 22 años», recuerda este madrileño de 45, antes de explicar que su contagio llegó vía heroína, probablemente al compartir jeringuilla. «Desde que me enganché siempre intenté dejarlo porque veía que la droga era mala [...] He estado tirado en la calle, he vivido en pensiones y como había hecho algo de arte dramático decidí ponerme a hacer mímica», destaca. Aterrizó en Lugo hace más de un lustro, durante una de sus muchas entradas en Proyecto Hombre.
«Ser mimo me ayudó a no delinquir porque me sacaba un dinero de manera honrada para pagar la pensión y los vicios», indica Manso. Cuenta que, una tarde, una combinación fatal de tranquilizantes y alcohol lo condujo a cometer un robo en una tienda del que afirma no ser consciente. Resultado: tres años, seis meses y un día de prisión, de los que lleva cumplidos un año y dos meses.
El virus ya estaba dentro -«sé que lo tengo desde hace veinte años»- y el SIDA al acecho. «Antes yo no quería medicarme porque eran muchas pastillas y veía que la gente se moría igual. Pero cuando tenía 60 defensas y 600.000 virus en sangre fui al médico y decidí tomar las pastillas para controlar el VIH antes que morir de un catarro. ¡Estaba hecho polvo!», señala. En este tiempo, los tratamientos han evolucionado mucho y ahora solo toma tres pastillas diarias. «Ahora lo llevo bien y no tengo efectos secundarios, pero es una lucha diaria. Tienes que estar en guardia todos los días», comenta.
Tiene cinco hijos
Además de proporcionarle información y asesoramiento, el equipo psicológico del programa de VIH le ayuda a mantener la mente despejada, algo que le ayuda a afrontar la separación de sus hijos. Ha tenido cinco hijos con tres mujeres diferentes. Por suerte, destaca, «todos están limpios» del virus. Los cuatro más pequeños son el motor de su vida y habla con ellos todas las semanas. «Les cuento una verdad a medias porque les digo que estoy en Madrid y que estoy estudiando. Lo primero es mentira, pero lo segundo es verdad», añade Ángel, que está cursando primero de Bachillerato. Su ilusión es terminar el ciclo de Cerámica Artística que había comenzado en la Ramón Falcón.
en directo Ángel manso, 45 años, seropositivo e interno en la cárcel de bonxe