«Cisma» en O Sagrado Corazón

laura lópez LUGO / LA VOZ

LUGO

Sigue la lucha de los vecinos que piden a la Iglesia «humanidade» en la gestión de la parroquia. Otros dicen que las protestas se radicalizan

10 nov 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

El barrio de O Sagrado Corazón sigue inmerso en plena polémica acerca de la gestión de la parroquia. Muchos vecinos continúan su lucha pacífica con la que reclaman al Obispado de Lugo «humanidade» para que mantenga juntos a los curas Guillermo Méndez y Miguel Fernández en la parroquia, este último, como responsable de la misma. Todos los vecinos consultados insisten en que no tienen nada contra el nuevo cura, Augusto Alvarado, ni el seminarista que lo acompaña, pero no entienden por qué en una parroquia que funcionaba y tenía curas «comprometidos, caritativos e humildes», tienen que «quitar un para poñer outro». Otros sí apuntan a la pertenencia de Alvarado al Camino Neocatecumenal para justificar su rechazo.

Sin embargo, diversos residentes consideran que las protestas se han radicalizado y que algunos manifestantes ejercen presiones en el vecindario para que no lleven a los niños a la catequesis en O Sagrado Corazón y que tampoco vayan a misa en esa iglesia. Quienes protestan niegan rotundamente tales acusaciones.

Misas sin presiones

Una vecina de la zona reitera su apoyo a Méndez y Fernández: «Nos duele que los aparten así, pero no por la nacionalidad o las creencias del nuevo cura». También niega cualquier presión: «Yo, ante todo, soy creyente. Fui un domingo en el autobús a otra iglesia, pero el resto sigo yendo al Sagrado Corazón, y nadie me dijo nada, creo que en el barrio hay unión».

Otro residente, sin embargo, afirma que él recibió presiones para que enviara a su hija al catecismo de otras parroquias, algo a lo que él se negó. Dice que respeta a quienes protestan, pero no sus formas. «O cura novo non fai nada malo, e hai que respectar as decisións internas da Igrexa. Ademais, o pasado domingo aquí houbo unhas sesenta persoas na misa, é menos cá antes, pero máis do que se di», cuenta Juan. Aun así, dice que él también defiende a Guillermo y Miguel: «Téñolles un gran aprecio. Don Guillermo casoume, fíxolle a comunión ao meu neno e bautizou á miña muller. E don Miguel é unha gran persoa», cuenta.

Otro vecino también critica las protestas y dice que le parecen racistas: «Es alguien de fuera y con ideas diferentes, por eso no lo quieren. A mí no me parece lógico, el cura no pasa lista ni obliga a nadie a pensar como él».

Algunos vecinos comprenden que la situación no es fácil para Augusto Alvarado, pero también afirman que no está haciendo esfuerzos por integrarse ni por conocer a los feligreses. Hablan de que no se encarga siempre de celebrar las misas y de que no vive en el barrio.

Por su parte, el presidente de la asociación de vecinos Porta de Lugo, José Manuel Carballo, afirma que el Obispado «desmantelou todo no Sagrado Corazón» y que no tuvo en cuenta la opinión de la feligresía.