Margen de error, agotado

Ricardo Hevia

LUGO

Lejos del cobijo del Pazo, no acaba de arrancar el Breogán. Tres partidos, tres derrotas. La última, en Huesca, especialmente preocupante. Tenerife y Lleida son pesos pesados, pero el grupo de Ángel Navarro está destinado al sufrimiento, y una derrota en su cancha puede ser grave a la hora del recuento final. A ver cuántos favoritos regresan de vacío de la capital oscense. Segundo partido con final apretado que se escapa y no conviene empezar a ver fantasmas. Pero algo no funciona en ese minuto final. Pepe es un buen entrenador, y minucioso. ¿Dónde está la deficiencia? Yo siempre miro al base en el momento crucial y creo firmemente en Edu Sánchez, tanto como creo que Ogirri es un magnífico escolta, un buen anotador, pero muy lejos de lo que entiendo por director de juego. Por tanto, para mí no hay más receta que la paciencia. Más de un año sin jugar lleva Edu por una lesión y aún le falta para estar al cien por cien de rendimiento. Con él a tope, estoy convencido que problema resuelto. Lo malo es que Lleida vuela y nos saca tres partidos. Y Tenerife, dos. Con lo cual, por el momento, agotado el margen de error. Y en casa, perder sería catastrófico. Cualquier partido ha pasado a ser vital, empezando por el de esta noche. Tarragona es uno de tantos visitantes sin gancho. Sin jugadores conocidos salvo Fornas, por su pasado breoganista, pero que llega tranquilo, sin nada que perder. Y al Breo empiezan a pesarle las urgencias. En principio, el choque es desigual. Hay una enorme diferencia de potencial, pero en la clasificación, que nadie lo olvide, un solo partido. Victoria o victoria es la alternativa. Luego hay dos salidas, una a Melilla, y cualquier cosa que no sea reducir en lugar de agrandar las distancias tendría un carácter de gravedad difícil de evaluar en este momento.