Todos a una, como Fuenteovejuna

John Martínez

LUGO

Al César, lo que es del César. Es de justicia reconocer que la imagen del equipo capitalino ante los vecinos del Lobelle distó mucho de jornadas anteriores. Al final, se nos escapan dos puntos a saber por qué, ya que las razones finales están reñidas en ocasiones con el devenir del encuentro. Por lo tanto, el sabor de boca, aunque agridulce, al menos nos ha dejado un cierto poso dulzón. Ahora bien, corramos un tupido velo y en el choque de hoy midámonos a un rival que, aunque está sorprendiendo con un positivo inicio de temporada, es de los nuestros. Así, la jornada, por lo penal o por lo militar, marcará los próximos compases del equipo de nuestro paisano Diego Ríos. Debemos, por parte de todos, empezar a dar un cierto margen de confianza al conjunto amurallado. Hasta la fecha, hemos sido reflexivos, para nada negativos. Pero ahora, como Fuenteovejuna, todos a una. La política de contratación y económica del club de Manolo Vázquez ha dado imagen de cordura hasta la fecha. Los tiempos no están para tirar cohetes (con casi cinco millones de parados, ¿qué les voy a contar?) y los dineros, que los hay y no tengo duda de que algo debe haber en las arcas, hay que administrarlos con una solvencia proporcional a la situación en la que vivimos. El pabellón debe registrar una entrada totalmente distinta de las que estamos viendo hasta el momento. Nuestro equipo debe tener todo el apoyo de un público incondicional que en pasadas temporadas ha sido el jugador número seis. A veces, a los futbolistas les vale más una palmada en la espalda de su público que una prima de mil duros. Nos queda observar lo que sucede y rezar, porque hasta la fecha, la pelotita ha entrado más veces en nuestra portería que en la contraria. Recibimos a un histórico que fue campeón de todo, pero que, a día de hoy, con todo el respeto, es uno más. Por lo tanto, hay que enfrentarse a ellos sin complejos.