Los lucenses pagaron sus errores a precio de oro en Alcal
13 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Goles: 1-0, min 6: Batería. 1-1, min 12: Jhony. 2-1, min 16: Betão, de doble penalti. 3-1, min 24: Betão. 4-1, min 40: Matamoros.
Árbitros: Cordero Gallardo y Linares López. Amonestaron a Pola y Matamoros por los locales y a Óscar y Ossorio por los visitantes.
Incidencias: Unos 3.000 espectadores en el Pabellón Caja Madrid de Alcalá de Henares.
Luis Amado, Schumacher, Álvaro, Rafael y Matamoros- quinteto inicial-. Ortiz, Batería, Betão, Pola y Hugo
Óscar, Juanpe, Jhony, Ossorio y Xuxa- quinteto inicial-. Kiko, Jacobo, Jandri, Antonio, Diego y Aranburu
La aparente crisis que atravesaba el Inter invitó al optimismo al Azkar en el choque disputado ayer en Alcalá. Con técnico nuevo en el banquillo, las dudas planeaban sobre los madrileños. Y los lucenses cuajaron un encuentro aceptable ante la máquina verde. No obstante, los errores y el bajón experimentado por los gallegos después del descanso facilitaron que los locales conquistasen el triunfo.
Como no podía ser de otra manera, el Inter salió de frente a por los tres puntos. El planteamiento agresivo de los madrileños propició que Óscar asumiese de manera inmediata el protagonismo en las filas del Prone. Y pese a que los de Diego Ríos mostraron una buena actividad defensiva, un clamoroso error en las marcas en una acción de estrategia sirvió a Batería para estrenar las redes gallegas.
No obstante, el mazazo pareció despertar al Azkar, que, con 1-0 en contra, firmó sus mejores minutos del partido. Con una presión a toda cancha que ahogó la elaboración del Inter, las ocasiones se presentaron a pares en las botas de los lucenses. Aranburu y Antonio perdonaron. Pero no Jhony, que, después de enviar por dos veces el balón al palo, estableció las tablas.
Con un equilibrio máximo en el juego, una absurda falta de Jhony sirvió a Betão para poner por delante a los suyos desde el punto del doble penalti. Y, a partir de entonces, el color de la contienda varió por completo.
El Azkar dio un tremendo bajón en el segundo tiempo, en el que el Inter se hizo dominador exclusivo del encuentro. Con 3-1, a falta de poco menos de cuatro minutos, Diego Ríos apostó por el portero-jugador. Pero la variante táctica fue caótica para los visitantes y derivó en un regalo de Ossorio a Matamoros para sentenciar.