Portomarín enmudeció durante el entierro de Diego Varela
07 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Portomarín quedó prácticamente paralizado en su totalidad en la tarde de ayer con motivo de la celebración del entierro del joven Diego Varela, de 23 años. Este muchacho falleció el mismo día en que nació cuando iba con unos amigos a Lugo para celebrar su fiesta de cumpleaños. Su muerte provocó una gran conmoción en la localidad ya que tanto él como sus padres son muy conocidos.
Centenares de personas participaron ayer en la comitiva fúnebre en la que predominaron los jóvenes que de alguna manera habían estado más vinculados a Diego. Más de cincuenta ramos y coronas fueron enviadas al tanatorio, por lo que fueron necesarios cuatro coches fúnebres.
El sentir generalizado del vecindario era de dolor por la pérdida de una persona tan joven, sobre todo en una fecha tan señalada para él y para su familia. Era motivo también de comentario de pesadumbre el hecho de que este muchacho hubiera sufrido a finales del pasado año un accidente de tráfico con el coche de su padre prácticamente en el mismo sitio en el que perdió la vida en las primeras horas de la noche del pasado martes. Diego viajaba de copiloto en un coche que conducía un amigo. Este se empotró contra el autocargador de un tractor en las proximidades de Lousada. Precisamente las causas del accidente daban lugar a muchas especulaciones. Lo único que se sabe es que en el lugar no quedó ni una sola huella de frenada, lo que hace pensar que el conductor del vehículo o no vio el tractor o sufrió algún despiste.
El amigo de Diego que conducía el vehículo fue dado de alta en la mañana de ayer. Asistió al entierro con un collarín y visiblemente emocionado. Varios amigos del fallecido transportaron el féretro a hombros hasta la iglesia de San Nicolás. Algunos de ellos no pudieron contener las lágrimas. Terminado el oficio religioso los restos mortales recibieron sepultura en el cementerio de Vedro.