Educación en jaque

Pablo Núñez

LUGO

O nos ponemos en la piel de los manchegos, porque asusta, ¿o no?? Así remataba el artículo del pasado viernes, siete días después, la sentencia se nos quedó corta. La piel es ya también madrileña, valenciana, y como no, gallega.

Nos estamos acostumbrando, por desgracia, a escuchar términos que lejos de ampliar nuestro diccionario personal, pasan a engrosar una lista que acabamos por repudiar, no por la repetición constante y cansina sino por lo que nos afectará a corto plazo. Así, especuladores, prima de riesgo (y yo que no tenía primas), rescates, crack, austeridad, tijera, se hacen sitio en ese diccionario que preferimos no utilizar.

Pero puestos a establecer un ránking entre los que menos nos agradan, la tijera se lleva la palma. Sin olvidarnos de que la austeridad en la administración es un término ambigüo que no indica con la claridad cristalina que debiese, a qué o a quien va a afectar el tijeretazo.

Tenemos claro que su corte ni siquiera debería rozar a servicios como los sociales, la sanidad o la educación. La siguiente en los dientes: la educación.

Más horas, menos sueldo, interinos a la calle, docentes impartiendo especialidades que no son las suyas, los comedores, profes a recoger niños al bus, y ?jaque a Preescolar na Casa?, una verdadera institución para niños y familias gallegas. Tijera a número de profesores y número familias, tijera al presupuesto. Pero sí hay subvención para el cole de las Esclavas de la Santísima Eucaristía y de la Madre de Dios. Jaque mate.