El afán por seguir disfrutando de la vida hace que José Vázquez realice trabajos que, a primera vista, podrían resultar complicados cuando se está enganchado a un respirador. En su casa del lugar de Cepadas (Paradela), este vecino cosecha tomates, lechugas y otras hortalizas. Lo hace con toda normalidad: posa la máquina en el suelo, agarra el sacho, y se pone a cultivar en su invernadero como lo haría cualquier persona.
Durante la semana, cuando necesita ir a la compra o a ver a algún conocido, también conduce su vehículo con total normalidad: «Eu pouso a máquina no asento do copiloto e alá vou». Eso sí, como sabe que su situación no es la misma que la del resto de conductores, prefiere no salir de las carreteras próximas a su casa: «Se teño algún problema na carretera, non vou poder reaccionar da mesma forma que os demais».
Un salvador
Buena parte de esta calidad de vida de la que goza se la debe al doctor Luis Pérez de Llano, asegura que él fue quien le dio todo cuando apenas daban un duro por su vida. Este médico, que actualmente trabaja en el HULA, es el que le habló de la máquina que ahora utiliza y el que puso todos los medios por hacerse con una.
Entre sus palabras, José Vázquez habla del doctor Pérez de Llano como si de un salvador fuese. Afirma que, aunque tiene que acudir a su consulta con una periodicidad de seis meses, a veces acude simplemente para verlo y conversar con él. «El, ás veces, non me di nada, pero os dous nos entendemos aínda que esteamos calados», señala. Considera que es la única persona que ha apostado por darle la mejor calidad de vida posible.
Totalmente adaptado
El buen hacer del doctor y sus ganas de vivir hacen que, ahora, pese a ir por las calles de Paradela con la máquina en la mano, se sienta como uno más. «A xente pregúntame moito que foi o que me pasou e son moi comprensivos conmigo, sempre me reciben ben». Un trato diario que él acompaña de su esfuerzo por seguir viviendo la misma vida que cuando tenía 40 años y le diagnosticaron la enfermedad. «Nunca fun de moitos trotes, pero eu sigo sendo como era antes e polo de agora, non me queda nada por facer».