El alcalde, José López Orozco, se reunió ayer con el inspector principal coordinador de la Policía Local, en lo que parece que fue la primera de una serie de reuniones con mandos del citado cuerpo para intentar perfilar soluciones a la situación por la que atraviesa, tras cuatro años de gestión de José Rábade. Una situación de la que es ejemplo lo ocurrido en los preparativos para dejar libres de coches el estacionamiento del edificio administrativo del Concello, que el pasado fin de semana acogió la Feira de Trastos Bellos.
Firmado por la Policía Local fue instalado un primer cartel cuyo texto resultaba, más que confuso, difícil de entender, quizá porque alguien no tenía muy claro lo que quería decir o se olvidó de borrar una frase de un cartel anterior.
Poco después, el cartel fue corregido por el procedimiento de borrar la frase que sobraba y así quedó ya más claro desde cuándo y hasta cuándo no se podía aparcar. La primera versión fue motivo de comentario para algunos de los lucenses que lo vieron.
Más diálogo
El alcalde parece dispuesto a abrir la vía del diálogo en todos los frentes laborales y también en la Policía Local. En el sindicato CSIF estas afirmaciones de voluntad negociadora por parte del alcalde son recibidas con cierto recelo.
El presidente de la corporación municipal lucense (hasta el 27 asume directamente las competencias en materia de Policía) parece dispuesto a intentar sacar al Ayuntamiento de la vía judicial en la que se ha movido con gran frecuencia en los últimos años.