Pedro Burgo afronta desde hoy, con las verificaciones del rali de Narón (mañana los tramos), su vuelta al Campeonato de Galicia de ralis de asfalto, después de su ausencia en A Ulloa. Estrena motor en su Ford Focus WRC. De hecho, hoy llega un ingeniero desde Inglaterra para la puesta a punto definitiva.
Burgo ha ganado ya en tres ocasiones esta prueba, y en una más terminó en la segunda posición. «Es un rali que me gusta, muy parecido al de Ferrol. Son tramos estrechos, con grava», explica el piloto lucense.
No ha vuelto a ponerse a los mandos del Focus desde que tuviera que abandonar en el rali de Noia por un problema mecánico, hace ya casi dos meses. Ha podido pilotarlo muy poco tiempo. La readaptación llegará con los primeros tramos. «No debería de tener ningún problema. Los primeros kilómetros los haré con cierta calma, y después ya apuraremos más», adelanta el lucense, que se siente «con unas ganas tremendas» de sentarse al volante de una máquina que, como él mismo dice, estrenará «corazón y pulmones».
Impresionante
Reconoce Burgo que este vehículo es «impresionante en todo». «En el cambio, que es rapidísimo, en los frenos, en el cambio... Necesitaré unos cuantos kilómetros para adaptarme, pero no podemos hacer test», indica, limitado por cuestiones presupuestarias.
Lo cierto es que la expectación por ver evolucionar el Focus WRC crece en los foros del motor gallegos. Y será la primera vez que lo disfrute siendo él propietario del vehículo. «Es que este es un coche construido específicamente para las carreras, y la gente tiene ganas de verlos», asiente. Una máquina creada para el Mundial.