Devoción y golosinas en la tradición de Os Milagres

Xosé María Palacios Muruais
XOSÉ MARÍA PALACIOS SAAVEDRA (BEGONTE) / LA VOZ

LUGO

El santuario de Begonte recibió ayer a numerosos devotos

25 may 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

La devoción que se observa en el santuario de Os Milagres en un día como el de ayer está fuera de toda duda. Aunque el calendario le reservó este año un martes al 24 de mayo, día grande de la romería de Saavedra, y un día laborable siempre rebaja algunas expectativas, hay tradiciones que se mantienen.

Poñer o santo, depositar una vela, comprar una imagen religiosa, oír misa y asistir a la procesión cuyo itinerario consiste en dar la vuelta a la iglesia son algunas de esas tradiciones, que los fieles cumplen total o parcialmente. Así se comprobó de nuevo ayer, en un día en el que no faltaron comentarios sobre una menor presencia de fieles en el templo y en sus alrededores. De todos modos, como suele ocurrir, la iglesia se quedó pequeña para albergar a todos los fieles que acudían a misa a primeras horas de la tarde.

Mientras se iban sucediendo los actos religiosos, en las inmediaciones de la iglesia se respiraba un ambiente similar al de otros años, con numerosos puestos que ofrecían rosquillas, churros o roscones para satisfacer las apetencias de los golosos. Se notaba que ya avanza la primavera, pues había algún puesto de cerezas, y se notaba que se trata de una romería del noroeste peninsular, puesto que humeaban los calderos de pulpo a pleno rendimiento. Entre las mesas, un acordeonista ponía algo de animación musical.

Junto a la carretera LU-541, coches y autocares aparcados eran, un año más, muestra de la presencia de forasteros.