A Lucía Pérez le queda mucho por bailar todavía

LUGO

1En O Incio hacía mucho frío la noche del pasado sábado, pero el más de medio millar de personas que siguieron en directo en una pantalla gigante la actuación de Lucía Pérez no lo sintieron gracias a los saltos que dieron cuando actuó su paisana casi cerrando el festival. Cuando se quedaron helados fue al comprobar como el esfuerzo y la gran actuación de la artista no encontraban respuesta en las votaciones en forma de puntos y quedaba condenada a los últimos puestos. La decepción apenas duró unos segundos, los que tardaron en recordar el título de la canción y manifestar al unísono que a su vecina le queda mucho por bailar. Los gestos serios y alguna lágrima rebelde que se escapó a algún familiar pronto dieron paso de nuevo a las sonrisas y a la convicción de que la artista va a seguir triunfando en todo lo que se proponga.

Muchos aplausos y ningún reproche

2La votación fue seguida con un silencio total, solo roto por los aplausos para los vecinos Portugal y Francia que otorgaron la máxima puntuación a la representante española y comentarios de agradecimiento para otras delegaciones que se acordaron de Lucía. El orgullo y saber estar de la gente de O Incio quedó demostrada por el hecho de que nadie lanzó ni un solo reproche. No recordaron lo que sí hicieron muchos especialistas, que la canción no era la apropiada para Lucía, ni tampoco entraron en valoraciones de los motivos por los que determinados países se votaban siempre entre sí sin valorar la calidad de los temas. El fair play gallego fue una lección para toda Europa.

Alegría final

3Lo que no podían ocultar familiares y seguidores eran sus deseos de conocer el estado de ánimo de la cantante y la frustración de no poder ayudarla en un momento en el que suponían que lo estaría pasando mal. Con lo que no contaban era con la guinda final que puso la propia Lucía Pérez cuando compareció en directo para manifestar que estaba muy feliz a pesar del resultado y que iba a seguir adelante con muchas ganas. La intervención en directo de la artista, aunque una buena parte de la gente ya se había marchado, se cerró con una ovación tan atronadora como la que apenas una hora antes había sonado en la plaza de O Incio y que seguro que se escuchó en Dusseldorf.