Gran respuesta de la afición lucense en el Sar. No obstante, el Breogán se acabó desinflando con el transcurso de los minutos. Los celestes tenían el encuentro donde querían en el descanso, cuando navegaban plácidamente por detrás del Obradoiro. Sin embargo, carecieron de la aceleración de otras noches. Falló el ataque y la defensa hizo aguas ante un rival exageradamente acertado desde la larga distancia. En algunas fases, el derbi recordó al primer partido de la serie que los lucenses disputaron en León.
El primer punto se quedó en Santiago, pero, para la esperanza queda que el Leche Río cuajó un partido para olvidar. La defensa en zona no funcionó, la dirección de Mokongo supuso un reconocimiento velado a la buena labor de Vallmajó y la chispa de los de Pepe Rodríguez no prendió.
Ahora, toca recapitular y recuperar fuerzas para asaltar mañana el mismo escenario. Sólo se ha perdido el primer capítulo de la guerra entre gallegos. La afición se merece un enorme esfuerzo en el segundo episodio de la eliminatoria. Después de caer por diecisiete, el «sí se puede» retumbó en el Sar. Enorme. Orgullo, casta y calidad para marcar el territorio.