sta semifinal de la lucha por el ascenso es, para muchos, más que una final. Ojalá que este enfrentamiento se produjese con los santiagueses y los lucenses luchando ya por una plaza en la ACB. El siempre caprichoso destino ha querido que el Breogán y el Obradoiro se crucen en la penúltima ronda, que, sin desprestigiar a la otra, es la más interesante. Por parte local, la buena campaña hecha por el equipo de Moncho Fernández, peleando hasta el último aliento con Murcia por el ascenso directo, deja con el factor campo a favor al equipo compostelano. En el otro lado, y después de una temporada con cambios y teóricamente «de transición», se planta un Breogán sin nada que perder y con todo por ganar. Y además, en la situación idílica que todos los breoganistas de pro querrían para sí.
Deportivamente, está claro que el equipo de Moncho Fernández ha hecho más y mejor los deberes durante el año. Y eso le ha facilitado el poder disputar los dos primeros partidos en el Sar. Con un equipo veterano, conocedor de la Liga y de lo que se juegan, intentarán sumar los tres puntos que le den el pase a la siguiente eliminatoria y ahí echar el resto para conseguir el reto para el que han sido fichados: ascender a la ACB. El juego 5x5 en medio campo del conjunto santiagués tendrá que ser contrarrestado por el baloncesto en velocidad de un Breogán que intentará desarbolar al equipo compostelano con rápidas transiciones y tiros cortos que hagan que el partido sea electrizante. Evidentemente, el llevar la serie a cuatro o cinco encuentros es un hándicap que debería estar a favor del Breogán y que, sin duda, no sería una buena señal para los santiagueses.
La serie será muy igualada y larga. El equipo que mejor sepa jugar sus bazas será el que se lleve el gato al agua.