Producto de nuestra imaginación

Manuel Piñeiro

LUGO

09 abr 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Hay un popular mago, Antonio Blake, que cultiva admirablemente en sus actuaciones ejercicios de adivinanzas mentales. Cuando logra el efecto admirativo del respetable, zanja el asunto con la misma frase: «No le den más vueltas, lo que ustedes acaban de presenciar es simplemente producto de su imaginación». Y se va tan ancho. Como tan anchos se quedan nuestros políticos cuando ejercen con maestría cotidiana para ellos el ejercicio de la entelequia.

Ahora resulta que todas las quejas de los vecinos de Lugo sobre el incremento de la inseguridad ciudadana también se deben a una especie de paranoia colectiva. No importa que en dos atracos haya existido violencia y riesgo para los propietarios de los establecimientos asaltados, ni que los vecinos de A Fonte dos Ranchos se hayan planteado hacer patrullas vecinales para defenderse de las peleas y escándalos callejeros nocturnos derivados de ciertos clubs.

Todo ello porque quién les tiene que defender no lo hace con la presencia y asiduidad imprescindibles. Eso, sin contar con la inmediata puesta en libertad por parte los jueces de los presuntos delincuentes. Y la respuesta es invariablemente la misma: Lugo sigue siendo una ciudad más que segura. Hasta Orozco saca pecho. Y no me extraña, capitaneando como lo hace el período más infecundo de la Policía Local de su historia.

Y si miras al exterior, más de lo mismo. Te puede cegar la radiactividad de Fukushima y te seguirán vendiendo que las nucleares son seguras. ¿Qué importa nuestra seguridad ante el dinero? Todo es producto de nuestra imaginación.