Rebajas

Manuel Piñeiro

LUGO

Estamos en plena temporada de rebajas y somos un país feliz. No solo son los comercios los que tiran la casa por la ventana. Diríamos que las rebajas comerciales son de divisiones inferiores, comparadas con las otras. Sí, con aquellas que nos mejoran nuestro nivel de vida, o eso dicen nuestros sacrificados políticos. Hay lista de espera entre ellos para apuntarse a las rebajas de sus privilegios: sueldos, pensiones vitalicias... ¡Qué nos quieren imponer la jubilación a los 67 años! Van ellos y renuncian a los diez añitos más o menos de ejercicio parlamentario para abonarse a una pensión humilde y no dañar el erario público.

En Galicia y en Lugo tenemos ejemplos de las rebajas que nos benefician. Así, nos largan una lista de medicamentos genéricos que sustituyen a los más caros con idéntica eficacia. No importan los disidentes que se cuentan a millares entre médicos y farmacéuticos. ¿Qué saben ellos de salud al lado de Feijoo? Y nos brindan un Gaiás como ejemplo de rentabilidad de inversión pública. Y los corredores de la muerte que sustituyen a las autovías, ¿no es otra rebaja para aumentar el negocio de las funerarias? Y los veterinarios de Seaga despedidos, ¿no suponen un ahorro a cambio de que se garantice la lucha contra las vacas locas con la firma de los ganaderos como aval? ¿Y las urgencias del Hula en Lugo, con la supresión de un cardiólogo de guardia a partir de las 10 de la noche? La responsabilidad será suya, si el infarto le sacude a partir de esa hora. Nuestras rebajas son las mejores... para desmontar el estado de bienestar. Seamos felices.