Los daños de las riadas confirman la urgencia del plan de encauzamiento

Xosé Ramón Penoucos Blanco
X. R. Penoucos SARRIA/LA VOZ.

LUGO

Los cuantiosos daños que los ríos Sarria y Celeiro ocasionaron en carreteras, puentes y domicilios tras el último temporal volvieron a poner de manifiesto la manifiesta necesidad y urgencia de que el Concello cuente con un plan de encauzamiento.

El nivel del agua no llegó a alcanzar los niveles del 2001 cuando se produjo la gran inundación, pero los sarrianos que la recuerdan perfectamente llegaron a temer que sucediera de nuevo.

Los principales problemas se produjeron fundamentalmente en varios de los puentes de ambos ríos, incapaces de soportar el caudal del río y que en algunos casos se rompieron, como el de Goimil, o ejercieron de tapones acumulando la maleza que arrastraba la corriente y desbordándose en los lugares de las inmediaciones como en la rúa de Castelao.

Los lugares cuyos destrozos son más evidentes son el paseo de As Aceas y la senda que transcurre paralela al río Sarria entre la Rúa do Peregrino y el parque de O Chanto. El agua provocó enormes socavones que llegaron a dejar al descubierto algunas tuberías y erosionó pilares de puentes.

Un efecto curioso es que una gran cantidad de arena que se había depositado en la antigua playa fluvial de O Chanto fue arrastrada por el río para ser depositada en el parque infantil próximo a la isla del Toleiro a varios centenares de metros.

Centro de salud

La prueba más evidente de los efectos positivos para terminar de manera casi definitiva con los problemas de las inundaciones en Sarria se pudo ver en el nuevo centro de salud. El edificio ya fue construido teniendo en cuenta las exigencias del futuro plan de encauzamiento, que obligaba a que se iniciaran los trabajos a más de un metro del nivel del suelo en ese lugar. El agua no llegó a alcanzar en ningún momento la cota sobre la que están los cimientos de esta construcción.

El plan de encauzamiento está a la espera de que la Confederación Hidrográfica del Miño Sil dé los últimos pasos tal y como se comprometió su presidente, Francisco Fernández Liñares, en su última visita a Sarria hace unos meses en la que también reclamó que la administración autonómica asumiera su parte de responsabilidad en este proyecto.