El partido de hoy, además de ser uno de los derbis de la categoría, es un encuentro que, tanto para los de Paco García como para los del recién llegado Pepe Rodríguez, puede dar buena cuenta del futuro inmediato de una y otra escuadra. El Breogán necesita corroborar que la mejoría expuesta frente a Melilla no es fruto de un solo partido y de las ganas y el empuje que todos pusieron para conseguir la victoria. Enfrente, el farolillo rojo de la competición, un lobo con piel de cordero que, sin duda, por el potencial de la plantilla no está donde debería, puesto que posee argumentos de sobra para salir de la situación en la que se halla y para demostrar que los malos resultados se pueden corregir a base de esfuerzo, sacrificio y buen juego.
En la pista, el duelo en la pintura será fundamental para unos y otros. Por un lado, el jugador más determinante de la Liga (Starosta) y, por otro, los cuatro interiores del Breogán, que tendrán que bregar duro para empezar a ganar una partida que tendrá como cabezas visibles a los bases. Mokongo tiene, sobre el papel, las de ganar. Y tanto Hayes como Vallmajó intentarán controlarle.
En el resto de posiciones, las fuerzas están más equilibradas, ya que, por un lado, la fortaleza de Betinho, Hallman, Feldeine y Forcada contrarrestará el buen juego exterior de los ourensanos. Sin duda, un derbi que puede marcar el futuro próximo de ambos conjuntos. Del Breogán, para mirar hacia arriba. Y del Ourense, para, de una vez por todas, demostrar que tiene que estar entre los grandes.