Los celestes apelaron a la casta, pero sumaron la tercera derrota consecutiva en el Pazo contra el Burgos
31 oct 2010 . Actualizado a las 02:59 h.Cirugía estética del Breogán en cuanto a entrega, pero idéntico resultado al obtenido en operaciones anteriores. Los celestes ofrecieron una actitud muy combativa durante el tercer partido del curso delante de su hinchada. Pero ni así pudieron doblegar a un Burgos que no acusó las limitaciones de su juego interior ni el hecho de que la brújula de Rai López luciese desimantada a las orillas del Miño. La historia tampoco respetó a un Leche Río que jamás había perdido hasta ayer contra el Atapuerca delante de su público. Así, a pesar de que los lucenses le echaron ganas, fueron incapaces de aprovechar los postreros regalos de los visitantes. Las malas decisiones y un triple fallado por Hayes con marcador 73-76 enterraron la ilusión por variar el errático rumbo de las semanas recientes.
El Breogán le puso corazón desde el salto inicial. Con ganas de olvidar el mal trago de las derrotas anteriores, los celestes aguantaron las primeras embestidas de un Burgos al que parecía pesarle el peso de su negro currículo en el Pazo Universitario. Poco a poco, los lucenses tomaron el mando en el choque merced a la intensidad y el buen papel de Brown y Feldeine
Pero, una vez más, el Leche Río fue a menos con el paso de los minutos. El segundo cuarto supuso el contraste entre unos aturdidos locales y un Burgos que ofreció sus mejores momentos sobre el parqué. Las penetraciones de Jesús Castro y Downs derruían una defensa celeste en la que las ganas no suplían con garantías la falta de conceptos. Y una vez más, el bloqueo directo rival se convirtió en un martirio para los de Rubén Domínguez. Sin embargo, los arreones individuales en ataque permitieron al Breogán que los visitantes no se despegase de manera letal en la primera mitad.
Los celestes apelaron a la casta después del intermedio y, a base de coraje, se volvieron a meter de lleno en la contienda. El ataque del Burgos perdió frescura y el conjunto lucense, a pesar de que alternó acciones de mérito con otras carentes de lucidez, se mantuvo vivo hasta el desenlace.
La de arena
El Burgos había ganado la iniciativa en el marcador y no parecía querer soltarla ante un Breogán que seguía apelando a la casta para mantenerse vivo. En el toma y daca final, los visitantes despreciaron la sentencia. Dos errores consecutivos brindaron a Hayes la oportunidad de empatar en los últimos segundos. Pero el triple que todo lo cura no besó las redes.