Los conductores de Sarria hacen caso omiso de las obras y aparcan en cualquier sitio, mientras que la Policía Local patrulla por la zona para multar a los infractores
19 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Las obras de renovación de servicios que se están realizando en la calle Calvo Sotelo obligan a impedir que se aparque en la zona, pero la advertencia no es un obstáculo para que los conductores estacionen sus vehículos sin problemas y ocasionen serios problemas a viandantes, vecinos y operarios.
La presencia de numerosos coches a todas horas hace imposible circular por los bordes de la carretera. Los peatones tienen que andar obligatoriamente por la calzada con el consiguiente riesgo que esto conlleva para su seguridad.
La caótica situación ha obligado a los responsables municipales a tomar medidas excepcionales. La primera es mantener una vigilancia constante de la zona, sobre todo en las horas de mayor tráfico, por parte de la Policía Local. Hasta el momento la presencia de los agentes solo ha servido para que los dueños de algunos coches los retiren de inmediato antes de ser denunciados. Los policías han puesto una considerable cantidad de denuncias, pero los conductores continúan aparcando donde quieren.
En los momentos en los que están en la zona por lo menos consiguen regular el tráfico para que tenga una relativa fluidez y permiten que los camiones y furgonetas de transporte hagan su labor.