06 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.
Un paseo por cualquiera de nuestros espacios verdes -algo de lo que deberíamos presumir como ciudad- significa un dolor para la vista. Disponer de tantas hectáreas de zonas ajardinadas y con arboleda supone un coste de mantenimiento. No solo la mano del vándalo causa daños, también la naturaleza hace sus labores. ¿Quién paga luego los desperfectos?