Crece la demanda de asistentas del hogar «internas» para cuidar a ancianos en el rural lucense
LUGO
La crisis económica y el envejecimiento de la población lucense parecen ser los culpables del renacer de un puesto de trabajo que prácticamente estaba extinguido: el de las asistentas del hogar «internas». Prueba de ello es que en los últimos meses proliferan las ofertas que solicitan mujeres para trabajar en domicilios cuidando ancianos 24 horas al día, un mínimo de cinco días y medio a la semana. «El horario que proponen la mayoría de los empleadores es de lunes a viernes, con el sábado y la mañana del domingo libres», explican en el programa de empleo de Cruz Roja.
La orientadora laboral del departamento, María José López, señala que este tipo de trabajo existía «en la época de nuestros abuelos», pero hoy en día, y a pesar de la delicada situación económica y del paro, no resulta atractivo: «Ahora nadie quiere trabajar así». Al parecer, algunas familias creen que el puesto puede ser de interés para mujeres, sobre todo inmigrantes, que están solas en Lugo. Sin embargo, no es así. «Aunque una mujer esté sola -declara-, prefiere tener una habitación alquilada en un piso y estar a su aire después de cumplir con su horario laboral a vivir día y noche en el lugar de trabajo».
Las duras condiciones laborales y la escasa remuneración salarial contribuyen a esta situación. «El tema de las empleadas de hogar aún hoy no está bien reconocido. Suele estar muy mal remunerado y no tienen derecho a paro», indica López. Tampoco ayuda la ubicación de las casas donde surgen las ofertas, generalmente en lugares alejados. «Está habiendo muchas para trabajar en zonas rurales del centro de la provincia, en Lugo, Sarria, Monforte..., y para cuidar de gente muy mayor, de más de 90 años, durante la semana, ya que los hijos van los fines de semana». Todos los contratos que se gestionan a través de Cruz Roja son legales, por lo que ninguna mujer puede cobrar menos del salario mínimo interprofesional, fijado en 633,30 euros. La entidad trata de que las condiciones que fija el empleador sean lo más justas posibles para el empleado, pero reconocen que es difícil conseguirlo, ya que el sector siempre ha estado «mal pagado, mal reconocido» y ha sido foco de abusos.
Complicado para «sinpapeles»
Las mujeres que se encuentran en situación ilegal en España tienen muy difícil lograr un trabajo. Sobre todo desde la marcha de las conocidas como «monjas del servicio doméstico», de María Inmaculada, que en los últimos años colocaron a centenares de «sin papeles» como asistentas en hogares lucenses.
Cáritas y Cruz Roja comienzan a atender parte de la demanda que recurría al palacio de Velarde, pero ambas entidades solo pueden mediar en la contratación de personas con documentos en regla. A las que se encuentran en Lugo de manera ilegal pueden echarles una mano informándolas de las gestiones a realizar para legalizar su situación. Solo en ese momento podrán ayudarlas de manera oficial a través de los programas de empleo que tienen en marcha.