El inmueble ha sido visitado ya por una orden religiosa, pero finalmente no se podrá hacer cargo de él
14 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.La marcha de Lugo de las monjas de María Inmaculada pondrá fin la próxima semana a más de cincuenta años de labor social con el «servicio doméstico» y echará el candado a la residencia de estudiantes del palacio de Velarde. El tiempo se echa encima y el Obispado de Lugo, que es propietario del edificio histórico, continúa negociando para encontrar otra congregación que se haga cargo del centro social, pero especialmente de la residencia. Fuentes episcopales confirmaron ayer a La Voz que ha habido conversaciones con dos órdenes religiosas. Responsables de una ellas llegaron incluso a visitar recientemente el inmueble situado en la plaza de Santo Domingo, aunque finalmente optaron por rechazar la oferta.
«Entablamos conversas con outra congregación, e estamos esperando a súa resposta», indicó ayer el delegado de Patrimonio de la diócesis, Miguel Ángel Gómez Vázquez, que está al frente de las conversaciones junto con el obispo, Alfonso Carrasco Rouco. Según explicó, están apareciendo numerosas dificultades para encontrar reemplazo a la comunidad de María Inmaculada. «Para o curso que vén o palacio non vai estar funcionando como residencia, porque a estas alturas habería que estar xa coa matrícula, e aínda que se atopase agora outra congregación para atendela non daría tempo», precisó.