Deudas y dardos

LUGO

Tal vez, el hecho de esconderse a la hora de realizar las asambleas navideñas ha restado más credibilidad, si cabe, a los dirigentes del Breogán. En la última, la casi clandestina del 22 de diciembre, los celestes reconocieron un déficit de 450.000 euros durante el curso 2008-2009. Ahora, la Diputación da un paso más en su abrazo al club. No obstante, existe un tufo a falta de transparencia en el seno de la entidad. Raúl López dice que no ha incrementado la deuda durante sus cuatro años de mandato. Y Lence asegura que dejó el balance a cero cuando se marchó. Un misterio que los desinformados accionistas masticarán en función de sus filias y sus fobias.

Cristino Menor se hace con las riendas en la parcela deportiva. Se trata del primer paso para la continuidad de su amigo Rubén Domínguez en el banquillo del Breogán. Pero más allá de las planificaciones baloncestísticas, a las que el club debería ceñirse si hubiese funcionado con coherencia durante todos los años oscuros, la entidad lucense debe recuperar las formas.