Mácara, entre la belleza y el temor

Benigno Lázare

LUGO

Los torrentes del Ulla en Palas, donde falleció el joven de Melide, alcanzan una clasificación de nivel cinco, casi el máximo para la práctica de deportes extremos

28 abr 2010 . Actualizado a las 12:39 h.

El suceso acaecido anteayer por la tarde al morir ahogado un joven de Melide en los torrentes de Mácara, fue un accidente fruto del infortunio y puede que de un deficiente conocimiento de la zona, según consideran vecinos que conocen bien el lugar. Sin embargo, no influirá en las pruebas de piragüismo que se celebran allí ni en las visitas a uno de los lugares más interesantes de la comarca de A Ulloa.

Mácara es un lugar que no deja indiferente a nadie, en el que no solamente es extremo el piragüismo que se practica, sino también la propia naturaleza y las leyendas, de siempre tenebrosas. Curuxás, el maquis más famoso de la parte central de la provincia, presentado por el régimen como un bandolero, eligió ese lugar para refugiarse, conocedor de las cuevas que forman las rocas y de las dificultades de acceso y movimiento.

Ubicado en la parroquia palense de Ramil, en la confluencia de las provincias de Lugo, A Coruña y Pontevedra, Mácara forma el conjunto de torrentes o «cachós», como los denominan en la zona, más duro de Galicia. Según señala Marcial Barral, miembro de la Plataforma Antiencoros y de la asociación Adega, para la práctica del kayak extremo tiene una clasificación de cinco puntos, que es casi lo máximo para zonas en las que se pueden practicar este tipo de deportes.

En un tramo de dos kilómetros, de los tres y medio que hay desde el antiguo balneario de Frádegas hasta O Batán, el lugar en el que se le une el Pambre, el Ulla presenta un desnivel de unos cien metros. Según recuerda Barral, la empresa eléctrica que pretendía hacer un embalse se interesaba por el lugar porque conseguía un desnivel natural de unos 130 metros.

Los torrentes son una concatenación de saltos de agua y pozos de diferente profundidad. Según señala Barral, la zona más complicada para los deportistas es en la parte alta la del Pozo Negro, con un salto de unos 14 metros y una fosa en el cauce cuya profundidad se desconoce, pero que desde siempre generó leyendas y temor, de ahí el nombre. El Pozo Branco, del que los buceadores de la Guardia Civil rescataron el cuerpo del joven, no es tan profundo y está en una zona en la que el cañón del Ulla se abre y con el agua configura un paisaje claro. El conjunto lo completan otros torrentes y numerosas «pozas» pequeñas.