Un aula viviente florece en Pantón

LUGO

El alumnado del colegio público Monte Baliño sigue con atención el desarrollo de las plantaciones realizadas en el recinto escolar dentro del programa Voz Natura

17 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Los alumnos del colegio público de educación infantil y primaria Monte Baliño, en el municipio de Pantón, han esperado con impaciencia la llegada de la primavera para ver el resultado de las actividades que desarrollan este curso dentro del programa de educación ambiental Voz Natura. Con el buen tiempo han podido ver crecer todo lo que sembraron y cuidaron en los parterres del recinto escolar, una experiencia considerablemente más directa y cercana que las nociones teóricas de ciencias naturales y de ecología que se pueden adquirir en los libros de texto.

Las plantaciones preparadas en etapas anteriores del curso confieren un aspecto vivo y colorido al patio escolar, en el que poco a poco se van desarrollando las diferentes variedades identificadas con sus correspondientes letreros: narciso, tulipán, jacinto, lavanda, tomillo, incienso, menta, perejil, berza, lechuga, fresa, cebolla, ajo... «Cuando empezaron a crecer las plantas esto era una fiesta», explica la profesora Ana Arias, que este año se encarga de coordinar en el centro las actividades de Voz Natura. «Los niños están siempre pendientes del crecimiento de las flores y las hortalizas, les encanta el aroma y las tratan con el máximo respeto porque se sienten muy responsables de ellas», añade.

Cerca de los parterres se levanta un pequeño invernadero en el que van germinando nuevas plantas en semilleros confeccionados con envases usados de yogur. Junto al invernadero, un bidón de compostaje se ha ido llenando de residuos que los chavales recogen y depositan regularmente para elaborar abono orgánico. «Aquí imos botando follas secas, herbas, cascas de laranxa, de pataca, de mazá», explican varios alumnos a la vez. La profesora apunta que de aquí final de curso tal vez no haya tiempo de emplear este material fertilizante, «pero en todo caso ya se aprovechará más adelante y los niños ven cómo se lleva a cabo este proceso».

Hasta que empiecen las vacaciones de verano aún quedan más cosas por hacer dentro de este proyecto. «Aún tenemos que sembrar una parte del huerto que está sin plantar y hay que ir reponiendo algunas plantas que se marchitan con otras que van creciendo en el invernadero», señala la docente. Y también hay que seguir observando atentemente cómo sigue su curso la naturaleza.