Los de Madison despertaron el interés de un fotógrafo y dieron lugar a un galimatías amoroso; los de Guntín son un galimatías en sí y también dignos de una visita
24 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.A la salida de Guntín en dirección a Santiago y Ourense, en un radio de menos de 150 metros se concentran media docena de puentes de estilos y tamaños bastante diferentes. Los tres más antiguos probablemente tienen siglo y medio o cerca de dos, y uno todavía está en servicio y de actualidad. De los modernos, uno pertenece a la primera generación de los construidos con técnicas contemporáneas y el más reciente tiene dos décadas. El más modesto es un pequeño paso instalado cuando fue efectuada la concentración parcelaria, a finales de los años 70.
Clint Eastwood puso de actualidad los puentes cubiertos de Madison, que le dieron motivo para que el protagonista que acudió a fotografiarlos desarrollase el argumento de la película. Los de Guntín también merecen un buen fotógrafo que les descubra sus encantos, y visitantes que deslíen el complejo nudo que forman atando tres ríos, una carretera que se bifurca y se desdobla a la vez, una pista local y varios caminos.
Ajenos a todo, los ocupantes de 8.000 vehículos pasan a diario por la zona, mientras los árboles y las hiedras tapan las interesantes arcadas de los que están fuera de servicio, y el clima y el abandono los van tragando.