El temporal que afecta al Parque Rosalía no se llama Xynthia

Irene Quintela

LUGO

El emblemático jardín lucense está encharcado por la lluvia, apenas le crece hierba y tiene los muros del palco y del mirador decorados con grafiti

07 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

El último fin de semana de febrero hizo frío, mucho viento y llovió sin cesar hasta bien entrado el domingo, pero los árboles caducifolios del Parque Rosalía resistieron estoicos los embates del temporal y sus troncos añejos no cedieron a la tempestad.

Tanto es así que el lunes, el aspecto que ofrecía este emblemático parque lucense no difería del de cualquier otro día en esta época del año: apenas algunas ramas caídas y abundantes charcos a los pies de los bancos que dificultaban a los escasos caminantes tomar asiento.

«Hai 25 anos era un parque modélico; agora non ten nin a metade de árbores», lamenta un vecino mientras pasea por las inmediaciones, y añade que «non botan area e así se forman estes charcos». Y es que por no tener, los pequeños jardines que conforman el parque no tienen ni hierba, y un lodazal situado en medio de la encrucijada de caminos impide el paso directo al interior de la arboleda.

María, que no es de la capital, pero la visita con frecuencia, pasea con su hija de tres años procurando pisar tierra seca y asegura que si estuviera más limpio sería mucho más confortable, aunque desde que ella lo visita siempre ha estado así.

Además, el Parque Rosalía no escapa al «arte» de quien, a falta de un lienzo, pinta las paredes públicas sin licencia previa. El clásico palco y el mirador que da vistas al Miño son un ejemplo del vandalismo que parece pasar desapercibido a las autoridades, y mientras las obras de edificios en las inmediaciones continúan paradas, los lucenses se hacen cada vez más a la idea de que lo que fue su particular paraíso terrestre se acabe convirtiendo en otro lugar de paso.

El botellón, mejor fuera

Que el Parque Rosalía no es un buen lugar para hacer botellón, parece una idea asentada en la mayoría de los ciudadanos, incluso los más jóvenes. Un chaval de 17 años, que caminaba a primera hora de la tarde hacia el instituto Lucus Augusti, aseguró que debería haber más vigilancia policial, porque solo intervienen cuando hay alguna reyerta y hay gente que no tiene cuidado y deja desperdicios tirados en el suelo y en los bancos.

Ante la intención del Concello de cercar el parque con una valla para impedir el acceso a partir de una determinada hora, el joven cree que no serviría de nada, ya que los adolescentes encontrarían alguna alternativa para colarse y sortear el escollo, y en eso parece estar de acuerdo otro muchacho que se le acerca en ese momento, pues, a su parecer, las restricciones hacen que algunos chicos se rebelen y acaben actuando de forma que con mayor libertad no harían.

Curiosamente, el vecino que anteriormente se había quejado de la desidia con la que se conserva el parque, declaró que el problema no radica en el botellón, que ahora se hace mucho menos, sobre todo en invierno, sino en la falta de vigilancia y de limpieza, porque cada vez viene menos gente.

Desde la Policía Local aseguran que mientras no se apruebe la nueva normativa sobre el consumo de alcohol en la calle, solo tienen la potestad de vigilar e intervenir en caso de altercados; conflictos que en Lugo, por cierto, no se producen a menudo y los jóvenes que participan en el botellón en el Parque Rosalía apenas ensucian.

A escasas semanas de la entrada de la primavera, el Parque Rosalía no está acondicionado para recibir el buen tiempo, y en esta situación, pocos serán los que se aventuren a sentarse en los bancos so riesgo de encharcar los pies. Xynthia pasó de largo este fin de semana sin mayores desperfectos en este rincón verde de la ciudad amurallada; pero el temporal que de verdad afecta a este lugar no proviene de causas naturales, sino de la acción u omisión de los ciudadanos y de las autoridades.