La historia está llena de delirios

Gadea G.Ubierna

LUGO

La vida de Juana de Arco, Isabel de Portugal o Juana la Loca son algunas de las cosas que un miembro de Auxilia enseña en Alume a personas con enfermedad mental

28 feb 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

¿Eran delirios o eran alucinaciones lo que impulsaba a Isabel de Portugal -madre de Isabel la Católica- a subir cada noche a una torre del castillo de Arévalo para gritar el nombre del condestable de Castilla Álvaro de Luna? La pregunta la hace el historiador y portavoz de barreras arquitectónicas de Auxilia, Aquilino González, durante la clase de historia que imparte dos veces al mes para un grupo de usuario de Alume (Asociación Lucense de Axuda a Enfermos Mentáis) que, en ocasiones, se sienten muy identificados con personajes históricos porque tienen esquizofrenia, trastorno bipolar u otras dolencias mentales.

González comenzó a impartir este taller (en el que ahora repasan la historia de España) hace un año y, junto a la educadora de Alume, Cristina, explica que los resultados están siendo muy positivos porque, además de tener un componente formativo importante, también tiene una finalidad terapéutica al conseguir que personas con muchos problemas de atención sean capaces de atender a las explicaciones durante una hora y, lo que es más importante, asimilarlas. De ahí que, al hablar de las subidas nocturnas de Isabel de Portugal a la torre se paren las explicaciones para que ellos debatan sobre lo que le ocurría. Así, unos apuntan que «oía voces», otros creen que sería más bien que «veía cosas», y el más vehemente concluyó que todo era «locura». «La historia y sus personajes nos permiten trabajar este tipo de cosas -apuntan González y la educadora- y, por ejemplo, a Juana de Arco le dedicamos toda una sesión que fue muy interesante».

Para cada clase, de una hora de duración, González prepara vídeos, presentaciones en Power Point o fotografías relacionadas con lo que va a explicar. Todo tiene que ser muy visual para captar su atención y conseguir que las únicas muestras de dispersión sean balanceos rítmicos del cuerpo hacia delante y hacia atrás o movimientos nerviosos de una de las piernas entre algunos de los alumnos.

Y no puede decirse que las clases sean livianas: el miércoles Aquilino González explicó cuáles fueron las distintas modalidades de repoblación en la Reconquista, por qué surgieron los gremios y se crearon las cañadas reales, por qué y cómo llegó la peste negra a la Península, donde estaban las principales juderías y por qué se diezmaron, o cuáles eran los motivos de que hubiera «tantas movidas», como dijo González, entre los nobles y la realeza en Castilla.

Formación

No todos los asistentes tienen el mismo nivel de formación, por lo que les cuesta más entrar en las triquiñuelas entre nobles y reyes que en lo ocurrido con la peste negra, que algunos relacionan con lo ocurrido el pasado invierno con la gripe A. Es el caso del alumno más participativo, Suso, que se levanta y se sienta cada vez que quiere aportar algo. «La trajeron las ratas» dice, «No, Suso, fueron las pulgas que saltaban» corrige González, apuntando que ha traído un vídeo para «aprender más cosas». Al mismo tiempo que se imparte la clase, los alumnos tienen posibilidad de marcharse para hacer otras actividades. «Pero ya ves, hoy nadie se ha querido ir», concluyen.