Los concellos desplegaron más medios de los habituales en previsión de emergencias
28 feb 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Los centenares de efectivos movilizados en la provincia lucense como consecuencia de la profunda borrasca apenas tuvieron que efectuar salidas para atender casos graves. De todas formas, la población siguió los consejos de extremar las precauciones y durante la mañana acudió en masa a los supermercados y a otros establecimientos, pero por la tarde las calles estuvieron casi desiertas.
El vendaval fue menos intenso de lo esperado en la zona centro de la provincia lucense, en la que se produjeron algunos cortes de luz, caídas de árboles y problemas en algunas carreteras.
El viento fue especialmente intenso en las zonas altas. En Os Ancares, por ejemplo, hubo rachas superiores a los 110 kilómetros por hora, lo mismo que en Pedrafita. Desde la media tarde parte del municipio de Cervantes estaba sin luz eléctrica y en algunos establecimientos hosteleros se estaban abasteciendo mediante generadores. También falló el teléfono, sobre todo en las parroquias más altas.
Pedrafita, concretamente en O Cebreiro y otros puntos altos, fue uno de los primeros lugares en los que el viento alcanzó más pronto una mayor velocidad. Sin embargo, según confirmó el alcalde, las carreteras no presentaban problemas, dado que solo se habían desprendido de los árboles abundantes pero pequeñas ramas debido a que desde el año pasado fueron despejadas la mayoría de las carreteras y pistas.
A última hora de la tarde, en cambio, empezaba a fallar el suministro eléctrico en diferentes villas -Sarria, A Fonsagrada, Monterroso o Castro de Ribeiras de Lea, por ejemplo-.
Tampoco hubo grandes problemas en la zona de A Ulloa ni en la comarca sarriana, donde el Concello movilizó al Grumir y a su servicio de emergencias, así como al personal de obras, electricistas y de otros departamentos.
En la comarca de Terra Chá hubo despliegues de personal en concellos como Vilalba, Guitiriz o Meira. El de Pol contrató a dos empresas por si fuese necesario retirar árboles, y el de Castro de Rei tenía alquilado un generador para mantener la corriente en el bombeo del depósito de Quintela, por si fallaba la luz.