Placidez

John Martínez

LUGO

Después de un sinfín de paradas y arrancadas en la Liga, recibimos en el día de hoy a los vecinos cercanos de tierras zamoranas. Un conjunto recién salido de una etapa de cambios, de incorporaciones y bajas, porque no hay nada mejor que quedarse donde uno está después de haber sufrido tanto para llegar a ese destino. ¿Qué tendrá la División de Honor para que nadie la quiera dejar aunque los bolsillos estén prácticamente vacíos? Por todo ello, acuciados por una peligrosísima tercera posición por la cola, el rival de esta tarde es de los llamados incómodos. De todas maneras, al equipo capitalino lo que realmente le queda de aquí a final de temporada es mantenerse en esta zona de tierra de nadie, sin peligros ni obsesiones. Ir ganando y que todo vaya concluyendo.

Después de la marcha de Pablo Prieto a tierras de Gadafi, tentado por los petrodólares, el encargado de la ceremonia pasa a manos del señor gerente. Tiempo ha tenido para aprender y, sobre todo y con la ayuda de Dios, tiempo le quedará para seguir haciéndolo. Básicamente, porque es joven y, aunque los años no dan la experiencia, lo que sí ofrecen es una magnífica ilusión de futuro. Esta tarde, dejemos que corra la pelotita, que los minutos transcurran. Esperemos que los tres puntos se queden en casa, que el final de temporada llegue cuando tenga que llegar, con el mismo nivel de sobresaltos que a día de hoy, es decir, ninguno.