Un problema llamado Harry

M. Fernández

LUGO

Un policía local que efectuaba habitualmente numerosas denuncias llegó a recibir presiones de uno de sus compañeros para que anulara unas 200 multas

21 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Aunque aparentemente parecía que no existían muchas dificultades para llevar a cabo una supuesta retirada masiva de multas en la Policía Local lucense, a veces quienes formaban parte de la trama se encontraban con problemas con los que es posible que no contaran, por lo menos al principio. Curiosamente, algunos escollos que tenían que salvar no procedían de las alturas que, teóricamente, era donde deberían controlar que no hubiese «chanchullos», sino que las dificultades las ponían algunos agentes que llevaban a cabo con regularidad una actividad sancionadora más frenética.

Por lo visto, un policía que solía regresar al cuartel con el boletín de denuncias a reventar era una complicación. Unos a poner y otros, supuestamente, a quitar. Esa es, al menos, la sensación que se obtiene ahora que la investigación se sustanció ya en numerosas imputaciones.

No todo era coser y cantar. En ocasiones, determinar quién había efectuado la multa obligaba a hacer más llamadas de la cuenta. Esto ocurría cuando en los boletines no aparecía muy claro el número de agente. Era preciso recomponer los números hasta dar con el denunciante, paso imprescindible para que éste hiciera la vista gorda a la sanción. Todas esas «operaciones» tenían que ser realizadas en el mismo día de la multa y eso lo sabían perfectamente quienes pedían el favor. No andar a tiempo suponía que la sanción podría entrar en el proceso de tramitación y entonces parece que poco o nada se podía hacer.

El «pelmazo» de turno

De las investigaciones realizadas por el juzgado se desprende que una de las trabas que encontraban algunos de los que supuestamente hacían los trámites de retirada de las sanciones era un agente apodado Harry. Este es un alias que no coincide con el real y que fue adoptado para evitar la identificación ante la opinión pública del agente.

Uno de los policías que más protagonismo tiene en las pesquisas realizadas hasta ahora es el inspector José Ramón Vázquez Río, que se encuentra en prisión por su presunta vinculación con la operación Carioca. Este agente recibió multitud de llamadas de amigos y conocidos pidiendo la anulación de sanciones y en algunos casos se lamentó de que fuese Harry el autor de las mismas. En una palabra, este hombre complicaba tremendamente el operativo clandestino que supuestamente estaba establecido.

Una de las informaciones que resultaba clave para el inspector de la Policía Local investigado era conocer el número de agente que formulaba la sanción. Por eso, cuando recibía una llamada para echar al cesto de los papeles una multa, se interesaba por las causas de la misma y, después, por el número del agente que la firmaba. Cuando se encontraba con las de Harry, resulta que hacía comentarios sobre su actitud. Parece que, en una ocasión, llegó a decir de él a uno de sus interlocutores algo así como «es un pelmazo que te cagas». Incluso parece que figura en una conversación que llegó a pedir unas doscientas veces que hiciera la vista gorda. No fue posible concretar cuál fue el comportamiento del agente sancionador ante las solicitudes de su colega.

Todo apunta a que con otros agentes la tramitación, presuntamente irregular, era más sencilla, según se desprende de las investigaciones, si bien quienes se ocupan de las mismas deberán probar qué agentes intervinieron y si quitaron multas.