Una jornada nada aburrida

E.G.S.

LUGO

La ciudad es otra cuando se cubre de nieve. Y no es sólo por las dificultades que genera al tráfico rodado y peatonal. La nieve es una invitación al juego, a la diversión, a la captura fotográfica de imágenes poco frecuentes. En el adarve de la Muralla niños y adultos disfrutaron ayer pisando el manto blanco y, en el caso de los chavales, creando, con mejor o peor fortuna, muñecos de nieve. Tanto en el paseo del monumento, como en las calles de la capital y de las villas lucenses, ayer fueron muchos los que echaron mano de la máquina fotográfica para retratar a los suyos en un paisaje infrecuente, o, sencillamente, para guardar memoria gráfica de unas horas en las que su entorno fue distinto.

Lo que para unos fue motivo de diversión, para otros fue trabajo a mayores, como en el caso de la empresa concesionaria del servicio de limpieza en la capital lucense. Algunos de estos trabajadores se tomaron a pecho el desempeño de su misión; otros optaron por cumplir el trámite con tranquilidad y calma, quizá para evitar patinazos. La nieve fue ayer la gran protagonista en la capital y la provincia.