El mal estado de la vía y la intensa lluvia dificultaron las labores de los equipos de emergencia. Pensaron que había dos muertos de inicio cuando uno aún vivía
30 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El pésimo estado de la carretera, la intensa lluvia y el espectáculo dantesco de dos coches completamente destrozados convirtieron el accidente que segó la vida de dos personas cerca de la medianoche del pasado sábado en un caos en el que los servicios de emergencia y los conductores que pararon para intentar ayudar tuvieron que hacer maravillas para auxiliar a los implicados en la colisión.
El accidente fue alrededor de las 23 horas y el primero en llegar al lugar fue un coche particular cuyo conductor poco más pudo hacer que facilitar su vehículo a los dos ocupantes del Renault Scénic, Juan Carlos Rivelo y Daniel Luengo para que se refugiaran de la lluvia. No podían hacer nada, aunque lo intentaron, por los ocupantes del Citroën Xsara, Iván Fernández y Carlos Rubinos, completamente aplastados por la carrocería del vehículo y que no daban señales de vida.
Asistencia inmediata
Pocos minutos después llegó la primera ambulancia, seguida casi al momento por un vehículo de la Guardia Civil de Tráfico. En una primera exploración consideraron que los dos ocupantes del Xsara habían fallecido, por lo que decidieron centrarse en los otros dos heridos que fueron evacuados.
Al lugar llegó a los pocos minutos un grupo de miembros de Protección Civil de Sarria con un equipo de excarcelación. Como daban por hecho que los dos jóvenes estaban muertos decidieron esperar a la llegada del juez para proceder a la excarcelación de los cuerpos como marca la legislación.
En una nueva exploración de los servicios de emergencia, poco después de las 00.00 horas, detectaron que Carlos Rubinos tenía algo de pulso y comenzaron de inmediato a trabajar para liberarlo, aunque finalmente ya no pudieron hacer nada por salvarle la vida.
El vehículo en el que viajaban los dos fallecidos transitaba en dirección a Sarria y algunas versiones aseguran que minutos antes habían estado en un local de hostelería de Oural y se dirigían a la capital de la comarca.
La noticia se extendió con una gran rapidez por la comarca y se convirtió en el comentario unánime en los locales de ocio durante toda la noche. Desde el primer momento se habló de dos muertos en la colisión ya que nadie conocía que uno de ellos aún mantuvo unos instantes más las constantes vitales.