La empresa concesionaria de las obras de mejora y equipamientos del cruce de Catro Camiños reinició ayer los trabajos, tres años y medio después de que se firmara el convenio entre el Concello y Urbanismo de la Xunta por un importe de 226.439 euros.
Los trabajos comenzarán a finales del 2006, pero en diciembre se paralizaran, según la versión oficial por petición de los comerciantes para evitar trastornos en época navideña. La realidad es que estaban intentando introducir modificaciones en el proyecto.
Los cambios, que también había solicitado la oposición, se referían a la dotación de servicios, aunque también se cambió en varias ocasiones el monumento que estaba previsto en la zona central del cruce.
Al final se aceptaron todas las modificaciones, pero aún así no se podía ejecutar la obra al existir dificultades técnicas para entroncar las nuevas ramificaciones subterráneas de la intersección con las de las calles Calvo Sotelo y Matías López.
La solución definitiva se produjo cuando el nuevo gobierno decidió ejecutar la obra de Calvo Sotelo, cuya empresa coincidía con la del otro trabajo. Gracias a ello realizaron un nuevo proyecto en el que hicieron coincidir ambas obras y que supuso un aumento de coste de 150.000 euros. Para afrontar este gasto fue necesario firmar otro convenio, acto que se realizó el pasado 16 de abril