Antonio Moreno Montoya, vecino de O Carqueixo en junio del año 2005, aceptó una condena de dos años y medio de cárcel por tenencia ilícita de armas y homicidio en grado de tentativa. Admitió haber participado en una reyerta en el poblado gitano, entre miembros de su familia y otras personas que residían en el poblado.
En la tumultuosa reyerta a tiros hubo varios heridos y un fallecido, Salvador Cortiñas Montoya. Fueron condenadas otras dos personas. Antonio Moreno, que se encontraba en paradero desconocido hasta que lo detuvieron el 20 de mayo pasado en Alcalá de Henares, solicitó protección policial para la vista de ayer, que no llegó a celebrarse porque el encausado aceptó la condena solicitada por el fiscal. Cuatro furgones antidisturbios se situaron delante del Palacio de Justicia para evitar posibles incidentes y represalias, que finalmente no se produjeron.
Antonio Moreno admitió que se encontraba sobre las siete y media de la tarde en O Carqueixo, en compañía de algunos familiares y de otros vecinos. Entre ellos se originó una gran pelea por un intento de atropello. Según reconoció, sin estar en posesión de licencia o permiso de armas, junto con otras personas de su familia, que ya fueron condenadas en sentencia firme, se apostó frente a las otras personas y efectuó un disparo contra Ángel Montoya Montoya, con un arma de fuego que no fue encontrada. El impacto le provocó una herida con orificio de entrada y de salida en el muslo izquierdo. Estuvo incapacitado durante cuarenta días y le quedaron cicatrices.
No podrá volver al Carqueixo
El fiscal retiró los cargos por el delito de participación en riña tumultuaria y mantuvo el resto. La víctima renunció a los 2.000 euros de indemnización por las heridas recibidas. Antonio Moreno Montoya, conocido por el apodo de Pascual, tendrá que abonar, sin embargo, los gastos sanitarios generados por Ángel Montoya, que ascienden a 2.226,35 euros.
La condena incluye también la privación del derecho a residir en O Carqueixo durante los próximos cuatro años, además de acercarse a a víctima o a su domicilio o acercarse a ella en los próximos cuatro años.
Otras cuatro personas, todas ellas de la misma familia, fueron juzgadas y dos de ellas condenadas, en el mes de julio del año 2007. La presencia en la Audiencia Provincial de los imputados supuso también en aquella ocasión un amplio despliegue policial para evitar altercados. En aquella ocasión fue mayor al montado ayer, dado que sí hubo declaración de testigos.
El incidente del mes de junio de 2005 en O Carqueixo trajo cola durante varios meses. Ese día mientras los heridos eran evacuados al Hospital Xeral, las familias de los implicados que iniciaron el tiroteo salieron huyendo de su casas por miedo a represalias. Sus viviendas vacías fueron arrasadas y les quemaron los enseres para evitar que volvieran a instalarse en el poblado gitano.
Dificultades
La policía tuvo dificultades para poder esclarecer las circunstancias en las que se desarrolló la reyerta y la localización de los posibles autores de los disparos, que se refugiaron en poblados gitanos de diferentes puntos de España para evitar, no solo a los agentes payos, sino también a los familiares de los heridos y el fallecido, que clamaban venganza.