La seguridad o, cuando menos, la estabilidad de los microbuses comienza a estar en entredicho. Desde el mes de mayo se accidentaron tres vehículos de pasajeros de similares características, pertenecientes a tres empresas lucenses. En todos ellos falló la estabilidad.
El accidente más grave sucedió el 3 de mayo en una de las rotondas próximas al aeropuerto de Santiago. El bus de la empresa Autos Bernardo entró, supuestamente, a más velocidad de la debida y el conductor no consiguió controlarlo. Volcó lateralmente sobre la valla quitamiedos. Fallecieron tres jugadoras del Emeve de voleibol que venían de jugar en Canarias.
Este verano ocurrió otro accidente que pone todavía mucho más en duda la estabilidad de este tipo de buses. Uno de los vehículos de la empresa Monbus fue derribado por un Seat Ibiza en la N-640, en la zona de Teixeiro. El turismo le dio cuando el autocar efectuaba un giro hacia la izquierda. No resistió el impacto y volcó lateralmente en la cuneta. Una decena de pasajeros resultaron lesionados y tuvieron que ser trasladados al Hospital Xeral. Hacían un cursillo y se dirigían a visitar un arboreto que está abierto en Teixeiro. El tercer accidente fue el ocurrido ayer.