La diversión se mide en euros

Gadea G.Ubierna

LUGO

El día de San Froilán se vivió ayer a medias en el recinto ferial, donde las barracas estuvieron casi vacías por la lluvia, según unos, y por el precio del viaje, según otros

06 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

«Cinco euriños, diez boletiños y le tiene que salir... Hoy premio especial en la tómbola que siempre toca...». Ni esta proclama, aderezada por los canturreos de los empleados de Cachichi, ni otras tantas muy similares conseguían animar el ambiente en el ferial ayer a mediodía. La mayor parte de las atracciones estaban en marcha, aunque casi todas medio vacías. «Tenemos trabajado muchas veces con lluvia en San Froilán y bien, así que no es ese el problema», decía uno de los propietarios de la tómbola El Cubo mientras explicaba que los primeros días de fiestas están siendo muy flojos porque «el ferial está raro».

Los motivos que justifiquen esta «rareza» pueden estar en el hecho de que la mayor parte de las familias tienen que dosificar con cuentagotas en qué atracciones se van a montar o qué es lo que van a consumir. Cada viaje en las barracas cuesta tres euros de media, aunque la mayoría tiene ofertas a cinco euros para dos viajes o incluso bonos familiares por quince euros. Este es el caso de Míster Bean 4, ubicada junto a las casetas y con algo más de actividad. Por ejemplo, Antón López, sus dos hijos y sobrinos fueron algunas de las personas que ayer por la mañana decidieron montarse en esta atracción porque, según explicaron, «se aprovecha bastante el dinero de la entrada porque hay recorrido y los chicos se lo pasan bien».

En otros casos, como el del carrusel los padres critican que cada viaje cuesta 2,50. «Es que traes a dos niños pequeños y te dejas diez euros solo en el tiovivo, porque quieren montarse más de una vez o probar en varias» comentaba una madre lucense, lamentando que a ella y a su marido «también nos gusta dar una vuelta en los coches de choque o la tómbola». En total, una familia de cuatro miembros gasta veinte o treinta euros casi sin darse cuenta, porque a las atracciones hay que sumar los churros o los algodones de azúcar, a dos euros cada uno.

Cocinando en las cuestas

Los feriantes y propietarios de las barracas tienen, como es lógico, otro punto de vista con respecto al precio. Con independencia de con quién se hable, todos coinciden en que por menos dinero no podrían acudir a las fiestas porque no les llegaría ni para mantener la atracción.

Sea por el importe de los pases, por la lluvia, o porque San Froilán cayó en lunes, la realidad es que las barracas del ferial estaban a medias. El día tampoco fue especialmente fructífero para las decenas y decenas de vendedores ambulantes que mostraban con libertad sus bolsos, relojes, cinturones u otras mercancías por distintos puntos del ferial.

Según se aproximaban las tres de la tarde, varios de ellos se juntaron en corros para comer. Bajo los árboles de las cuestas del parque, el agua de una cazuela comenzaba a hervir mientras los comensales sazonaban la carne que iban a repartir en otras cazuelas.

A esa hora, no había ni un solo policía uniformado en el ferial. Ni Policía Local controlando cuestiones de tráfico ni de la Nacional vigilando la venta ambulante. El viernes se anunció que habría veinte efectivos por turno.