La CIG exige que se tomen medidas para evitar los frecuentes robos en las habitaciones y en los despachos del hospital, que afectan a personal y pacientes
11 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El sindicato CIG-Saúde se ha dirigido a la dirección del complejo Xeral-Calde para reclamar que tome medidas para evitar los robos en las habitaciones y en los despachos y en especial en Calde, que es dónde se están registrando más casos durante estos días. Los responsables del centro, según Carmen Aira, la secretaria de dicho sindicato, aseguraron que poco podían hacer, aparte de avisar a trabajadores y usuarios de que extremen las precauciones. Parece ser que colocaron carteles por las diferentes plantas, pero no han dado los resultados que esperaban.
Los robos, según Carmen Aira, continúan, pese a la denuncia contra una trabajadora del centro, formulada por un familiar de un paciente, que la acusa de sustraerle el bolso de la habitación. La líder sindical insiste que la trabajadora no se apoderó de él y que cuando entró en la habitación lo hizo con otra compañera y ninguna de las dos sabe cuál pudo ser el destino del bolso, por lo que pide que se investigue. Aira insiste que en los mismos términos, de que poco se puede hacer para frenar los robos, se mueve la policía nacional, ante la avalancha de denuncias que recibe y de las que ni siquera llegan a este departamento. Sin embargo, CIG-Saúde exige que se tomen medidas, como establecer una mayor vigilancia.
Los ladrones no entienden de estamentos sanitarios ni de pacientes o acompañantes y actúan contra todos ellos por igual. Según Aira, robos siempre los hubo, pero nunca en la cantidad de las últimas semanas en Calde. Constató que entraron en un despacho de médicos, que se llevaron bolsos pertenecientes al personal de enfermería y a auxiliares. En las habitaciones se repite la misma situación todos los días, pese a las advertencias a los pacientes de que no guarden objetos de valor ni dinero en los armarios y la cursada a las visitas de que no pierdan de vista los bolsos.
El autor o autores de los robos -podría haber varias personas compinchadas para hacer desaparecer rápidamente los efectos sustraídos y evitar el riesgo de ser descubiertos- vigilan al personal y en las habitaciones y al más mínimo descuido se hacen con el botín. Algunas de las víctimas lamentan que les hayan llevado el dinero, aunque las cantidades no suelan ser elevadas, pero por lo que más se quejan es por las complicaciones que lleva aparejadas el robo de la documentación, las tarjetas de crédito y en muchas ocasiones los teléfonos móviles, como son las denuncias en comisaría. La única utilidad de éstas es el poder disponer de este documento acreditativo a la hora de efectuar el papeleo porque, al menos de momento, no existe constancia de que se hayan producido detenciones, ni actuaciones, salvo la derivada de la denuncia contra la trabajadora.